Un hogar funcional y lleno de calma
Con este proyecto nos enfrentábamos a un gran reto. Una vivienda de tres habitaciones para una familia numerosa con hijos de 5, 3 y 2 años y el cuarto en camino; además, ambos trabajaban en casa. La prioridad de esta familia era clara: necesitaba orden, vivían en el caos. Nuestro objetivo: optimizar cada metro cuadrado para convertir su casa en un hogar funcional, acogedor y lleno de calma. Un hogar pensado para acompañar el ritmo de vida familiar y laboral, sin renunciar a la estética ni a la serenidad.
Desde el principio, el objetivo fue crear un hogar ordenado y fácil de vivir. Cada mueble, cada textura y cada detalle tenía una razón de ser: facilitar las rutinas diarias y transmitir sensación de ligereza.
Diseñamos escritorios ocultos, cómodos para el teletrabajo pero a la vez discretos, que eliminan el ruido visual de pantallas y cables al finalizar la jornada, devolviendo la armonía al espacio.
En el salón comedor, sustituimos la gran mesa rectangular por una mesa redonda extensible en roble natural, generando más fluidez y favoreciendo el movimiento (imprescindible con cuatro pequeños correteando por casa).
El mobiliario a medida en roble natural aporta calidez y continuidad visual, mientras los tonos suaves y la iluminación cálida envuelven la estancia en una atmósfera tranquila y acogedora.
El recibidor se transformó en un espacio funcional y agradable de ver al entrar. Un banco zapatero con almacenaje oculto que ayuda a mantener el orden, visualmente ligero pero altamente funcional. Se complementa con un espejo redondo y detalles naturales que aportan frescura y luminosidad.
En las habitaciones infantiles, el propósito fue que cada niño tuviera su propio espacio donde jugar, dormir y recoger con facilidad.
Los armarios interiores se reorganizaron para incluir baldas y cestos de almacenaje, de manera que los juguetes queden guardados sin generar ruido visual, haciendo más fácil mantener el orden.
Creamos zonas diferenciadas con mobiliario versátil, materiales naturales y textiles suaves en tonos neutros, salpicados de toques de color que transmiten alegría y calma.
El papel pintado de animales en una de las habitaciones añade un guiño lúdico sin saturar el ambiente, mientras las estanterías abiertas y cajones integrados fomentan la autonomía de los pequeños en su día a día.
En el dormitorio principal, los tonos arena y los tejidos de lino crean un ambiente relajante e ideal para el descanso.
Integramos uno de los puestos de trabajo en este espacio y el otro en el salón, de modo que ambos pueden trabajar cómodamente sin molestarse durante las videollamadas, manteniendo la coherencia estética en toda la vivienda.
Este proyecto en Leioa es el reflejo de cómo el diseño puede mejorar la vida cotidiana. Un hogar donde cada elemento tiene su propósito, cada rincón su función y cada detalle transmite calma.
A la hora de diseñar, no solo se tiene en cuenta la estética, sino que se prioriza la funcionalidad y, a partir de ella, se construye la parte estética, consiguiendo ambos objetivos: un hogar acogedor y fácil de mantener en orden.
Un espacio que crece con la familia, facilita sus rutinas y, sobre todo, invita a disfrutar de estar en casa.


















