Un hogar diseñado para volver a empezar
Este proyecto nace en un momento muy especial. No se trataba solo de amueblar una vivienda de nueva construcción, sino de crear un hogar que acompañara una nueva etapa.
Cuando mi clienta compró esta vivienda sobre plano, lo hizo con una idea de futuro que, con el tiempo, cambió. Y cuando por fin llegó el momento de escriturar, tenía algo muy claro: quería una casa que hablara de ella, que la representara y que le hiciera sentirse bien de verdad.
Ese mismo día me entregó las llaves. Confió plenamente en mí para dar forma a su hogar sin ver el proceso. Y ahí empezó todo.
La vivienda, de dos habitaciones y dos baños, partía de una base neutra, correcta, pero sin alma. El objetivo era transformar ese lienzo en blanco en un espacio cálido, acogedor y, sobre todo, muy suyo.
Desde el principio trabajé con una paleta de tonos neutros, maderas naturales y fibras que aportan calma y equilibrio. Pero también introduje algo muy importante: pequeños matices en rosa, su color favorito, que hasta entonces nunca había formado parte de su casa.
Porque este proyecto iba de eso. De diseñar sin condicionantes. De elegir cada detalle pensando únicamente en cómo quiere vivir.
El salón se concibe como el corazón de la vivienda. Un espacio pensado para disfrutar, recibir y relajarse. La librería a medida integra la televisión, la chimenea y el almacenaje, combinando funcionalidad y estética con una gran ligereza visual. La madera de roble aporta calidez, mientras que las líneas limpias mantienen el orden y la serenidad del conjunto.
La cocina abierta se conecta con el comedor, generando un espacio fluido y muy vivible. La mesa redonda suaviza la distribución y favorece los encuentros, mientras que el papel floral introduce un punto delicado y personal sin saturar el ambiente.
Una de las decisiones más importantes del proyecto fue destinar una de las habitaciones a vestidor. Una elección que cambia por completo la manera de vivir la casa. Diseñado a medida, este espacio permite tener toda su ropa, bolsos y accesorios perfectamente organizados, visibles y accesibles. Un lugar práctico, sí, pero también muy disfrutable.
El dormitorio principal transmite calma desde el primer momento. Los textiles suaves, los tonos empolvados y la combinación de materiales naturales crean una atmósfera relajante, pensada para desconectar. El rosa aparece aquí de forma sutil, aportando calidez y ese punto emocional que hace que el espacio se sienta realmente propio.
En los baños, buscamos ese equilibrio entre funcionalidad y estética. El baño principal incorpora un lavabo con carácter que aporta personalidad al conjunto, acompañado de tonos suaves, iluminación cuidada y detalles que elevan la experiencia diaria.
La terraza se diseñó como una extensión del interior. Pequeños espacios para disfrutar del aire libre, ya sea en momentos de calma o compartiendo con amigas. La vegetación y los materiales naturales refuerzan esa sensación de hogar conectado con el exterior.
Más allá del diseño, este proyecto está lleno de pequeños gestos que marcan la diferencia: aromas, velas, textiles, iluminación… detalles que no solo se ven, sino que se sienten.
Hoy, esta vivienda no es solo un espacio bonito y funcional. Es un hogar pensado para ella, adaptado a su manera de vivir y a lo que necesita en este momento.
Un hogar donde cada decisión tiene sentido.
Un hogar que acompaña.
Un hogar que, de alguna manera, representa un nuevo comienzo.























